Yogananda y María Montessori: Desarrollo del potencial y similitudes educativas
Profundizando… ¿Cuál es el verdadero significado de la educación?
En el camino de la investigación en educación que me apasiona desde hace tiempo, pude descubrir dos enfoques educativos maravillosos: la Educación para la Vida y el Método Montessori.
Desde el principio me sorprendieron los muchos aspectos que tenían en común, quizá por el tipo de inspiración que guió a sus creadores Yogananda y María Montessori.
"La vida es una expresión de belleza infinita.
Que este eterno deseo de belleza irradie a través de cada una de mis acciones y pensamientos."
Paramhansa Yogananda
Yogananda y María Montessori: puntos en común y visión
Ambos tuvieron la intuición de buscar una forma, a través de la educación de los niños, de fomentar el pleno desarrollo del potencial humano. No creo que se conocieran, pero vivieron al mismo tiempo, y ambos dejaron esta vida en 1952.
Occidente y Oriente: Enriquecimiento mutuo
En sus trayectorias se movieron entre el mundo occidental y el oriental. Yogananda nació en la India y se sintió llamado a llevar los valores del yoga a Occidente, concretamente a Estados Unidos. María Montessori, por su parte, nació en Italia y vivió varios años en la India, donde pudo conocer la cultura local. Ambas descubrieron así un pensamiento y una cultura diferentes a los suyos, y optaron por centrarse en lo que tenían en común y les enriquecía mutuamente: la búsqueda de la esencia de lo mejor del ser humano, más allá de su cultura específica.
La difusión mundial de las escuelas
La difusión de las escuelas Montessori ya tuvo lugar en vida de María Montessori. El primer Hogar Infantil fue fundado por ella en Roma en 1907, mientras que la primera escuela Educare alla Vita surgió varias décadas después. De hecho, Yogananda fundó una primera escuela modelo, precursora de Educare alla Vita, en Ranchi, India, en 1918. Más tarde se trasladó a Estados Unidos, dedicándose a difundir el yoga entre los adultos y a sembrar la idea de las colonias de hermandad mundial. Esta idea fue recogida y realizada más tarde por Swami Kriyananda, uno de sus discípulos directos, que fundó la primera comunidad en California en 1968. Aquí, en 1972, nació la primera verdadera escuela Educare alla Vita, a la que siguieron otras.
Principios comunes: el niño en el centro y los valores universales
Tanto Educare alla Vita como el Método Montessori sitúan al niño en el centro del crecimiento y el aprendizaje. Comparten la idea de que existen valores humanos universales y de que el aprendizaje y la interiorización de estos valores pueden comenzar en la infancia a través de la experiencia directa de los niños. Las experiencias de cooperación, amistad, alegría, paz realizadas por los niños en el entorno escolar pueden reforzar las cualidades humanas correspondientes en los niños de hoy y, por tanto, en los adultos de mañana, contribuyendo a la creación de una humanidad y un mundo mejores. Estos dos enfoques ofrecen una visión global y universal de la vida, valorando las interconexiones entre las distintas disciplinas y entre éstas y la vida real. Así, el niño crece en la conciencia de que forma parte del mundo y del universo, en un estado de interconexión con todos los demás seres humanos, seres vivos y el medio ambiente, además de percibir la conexión entre lo que aprende y la vida real.
Comparación de las fases de desarrollo
Educating for Life and the Montessori Method also identify specific needs common to each period of developmental age called “developmental stages” and “developmental plans.” Maria Montessori was a physician and based the Method on her scientific knowledge, characterizing it as a practical and experimental approach based on observation.
Las cuatro herramientas de la madurez en la educación para la vida
Educare alla Vita tiene como objetivo el desarrollo equilibrado del ser humano y de sus partes: cuerpo, sentimiento, voluntad e intelecto, llamadas las “herramientas de la madurez”, formulando todas las actividades dirigidas al niño de forma que impliquen todos estos aspectos y teniendo en cuenta la inclinación específica de cada niño por uno o algunos de ellos. La relación con el niño en la Educación para la Vida tiene lugar primero a través de la observación, y después entrando en el mundo del niño a través del sentimiento, creando una conexión íntima y profunda.
El papel transformador del profesor
Lo que más me impresionó de Educare alla Vita como enfoque educativo es su propuesta de crecimiento humano y espiritual. El trabajo del profesor comienza ante todo consigo mismo, mediante prácticas diarias como la meditación y el yoga, que le ayudan a estar tranquilo, centrado y consciente cuando entra en relación con los niños. Así, el maestro no sólo prepara el entorno exterior para las actividades de enseñanza, sino que también se prepara a sí mismo, su entorno interior, y se lo ofrece al niño como ejemplo concreto de esas cualidades humanas que él también puede desarrollar.
Conciencia y gestión de la energía
Otro aspecto importante es que el profesor sea consciente de su propio nivel de energía. Estar cansado, agotado, con poca energía dificulta mucho la gestión de una clase, mientras que tener mucha energía ayuda a estar alegre, creativo, comprometido y abierto al flujo de acontecimientos en el trabajo con los niños. Educare alla Vita propone un camino para que los profesores aprendan a reconocer su propio nivel de energía y a transformarlo si es necesario. Esta conciencia y capacidad personales, una vez desarrolladas, permiten al profesor reconocer también el nivel de energía del niño que tiene delante y de toda la clase, adoptando estrategias adecuadas en la relación individual y de grupo, para que el aprendizaje sea natural y eficaz, sin forzar, y para mejorar el bienestar de la vida escolar.
El enfoque para un futuro mejor y la madurez humana
Por tanto, Educare alla Vita ofrece herramientas que mejoran la propia vida interior y exterior, útiles no sólo para los profesores, sino para todos los adultos que quieran implicarse a fondo, buscando un camino de crecimiento y expansión, y que estén abiertos a cambiar su punto de vista sobre su vida cotidiana en la familia, en el trabajo, en las amistades, sacando lo mejor de sí mismos. La plena realización del potencial humano y de una humanidad mejor en este momento de la historia y en el futuro puede manifestarse a través de un camino como éste, compuesto por el trabajo sobre la propia energía, la toma de conciencia del propio interior y el desarrollo de la madurez.
Hoy tenemos una gran necesidad de madurez en los seres humanos, es decir, como dice Educación para la Vida, la capacidad de relacionarse adecuadamente con realidades distintas de la propia, para llevar la cooperación, la paz, la alegría y el amor a nuestras realidades cotidianas de relaciones y, por tanto, al mundo entero, tal como soñaron Yogananda y María Montessori.
Este artículo contiene una pequeña parte de la Educación para la Vida. Si quieres saber más sobre este luminoso sistema educativo, haz clic aquí
